Pues…

Pues…

Este palabra me dio, y me sigue dando, mucha molestia cuando llegué a España. Esta en la lengua de todos los españoles, y ¿que más? también los coreanos y chinos que están estudiando español aquí. “Pues,” eso. Y, “pues…” otra cosa. “Bueno, pues…” una pausa y luego una respuesta.

Durante un tiempo, no sabía exactamente que significa la palabra, pero como todo, se aprende muy pronto. Pues se utiliza como un relleno, cuando un español esta pensando sobre lo que vaya a decir. Por ejemplo, cuando le dices, “yo me voy,” dice, “pues, you también.”

Además, la palabra se usa antes de una respuesta. “¿Como llegar a tu casa?” “Pues, toma la primera derecha después de la rotonda.” Como toma un poquito de tiempo, le da unos segunditos para pensar en la respuesta. Sin embargo, si era una pregunta larga se pone “bueno, pues” en su lugar. También se podría utilizar dentro de un discurso o escrito cuando uno se pregunta a si mismo. ¿Pues, que voy a estudiar?” “Pues, empezamos con geografía?” No obstante, “pues” se encuentra más en el lenguaje hablado que en el escrito.

“Pues” podría indicar enfado a con quien hablas o que su pregunta era tonta. Suena mal or por lo menos maleducado en esos casos. “¿Donde estás? ¿Donde estás? ¿Estas en casa?” “¡Pues sí, claro!”

En mi expedición con la palabra, intenté a hacer todo lo que podía. “Pues,” era en mi cabeza en cada dos pensamientos. Pero el problema era que era sola, y solo en mis pensamientos. No podía expresarla, no solo por el miedo de soñar demasiado como un español subconscientemente (porque trataba con todos mis esfuerzos soñar así), sino que por el nuevo modo de pensar que viene con la palabra. A mí me di igual, lo sigué tratando. En cada lugar en el que fui, llevé un papel conmigo. Hoy voy a decir “pues” diez veces. La próxima semana veinte… Hasta que fuera, y siguiera siendo, en mi lengua también, aunque no paraba, ni relajaba. Eso no era mi objetivo. Mi objetivo es ser enganchado por la palabra, tenerla en mi sangre, no poder parar de decirla. Lo estoy tratando a hacer hace dos semanas o mas, pero no puedo. Pero aquí el obstáculo es tan claro como el sol: tengo miedo de soñar abnormal. Eso tiene que parar. Pues cogeré un papel y contaré cuantos frases míos no tiene la palabra, y esperaré que no sea mas de unas por conversación. Espero que yo pueda hacerlo, pues haré du3a2, pues haz du3a2 para mi también.

Pues terminamos tíos. Hasta luego…

¡Ahh… uno!

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